lunes, 27 de octubre de 2008

EL HAMBRE


Entre todos los cielos sin esperanza alguna, el hambre no tiene límites. No tiene estrella, es descalza y padece frió; el hambre tiene el tinte de todos los colores en la cara y parece llorar de rabia. Sus nubes son estratos que se vuelven imágenes efímeras y en la imaginación de los niños parecen helados o espumillas. El hambre no tiene calles ni avenidas, el hambre es una emboscada. El hambre acecha hasta que mata el alma, y luego las luces se acaban. Las manos de los poetas son delgadas, las manos de las madres y de las viudas lo son aunque sueñen en la experiencia del ayer. Señores muy serios van tras una caja, muchas mujeres van detrás oyendo el llanto de los recién nacidos. El hambre no tiene ojos, pero mira. El hambre es un vació en los intestinos pero además un vació que nos ciega. El pan de las panaderías es un paraíso sencillo, sin dioses ni amos, y sin embargo hay símbolos hermosos esculpidos en los libros. La tortilla en los cómales es un anticipo de la vida. Los maizales y sus hojas iluminan a las mujeres, las visten. Los panes y los peces son compartidos día y noche en todo el mundo y en todo el universo el misterio de la multiplicación es natural y secreta. Un Mesías nace diariamente y resucita por los hombres. Un pan es alimento y símbolo, de la entrega y de la sangre, de las manos y los hombres que trabajan y no piensan. La muerte también tiene su parte de la noche, pero ahora los hombres han comido y duermen, ya no sueñan, solo viven su suerte.

jueves, 23 de octubre de 2008

GIOVANNI PINZON, un filosofo disfrazado de Rock.




Lo vi una primera vez en un concierto. Estaba cantando sobre un pequeño estrado en la Bodeguita del centro. Julio Calvo y Francisco Sandoval, mucho mayores que yo, me invitaban a meterme entre la estampida de adolescentes que saltaban frente al mundo y contra el mundo. Giovanni tendría una barba tupida de inmigrante árabe y una mirada sencilla y por momentos inquisidora. Recuerdo que llegó hasta nuestra mesa y converso sobre viajes posibles y viajes imposible, es decir, dijo al final que mucha gente viaja a Egipto pero al sentir la ira del sol, prefieren disfrutar de su hotel cinco estrellas con fotos de pirámides. En realidad me pareció afectado por algún tipo de tic nervioso, quizás por las drogas.
Un medio día leí en el periódico algo sobre la libertad de expresión y ahí fue donde nació mi orgullo por aquel rockero disipado que nada tenía de eso, sino más bien era como luego intuí, un disfraz que siempre le hubiera hecho bien hasta a Sócrates. El texto sobre libertad de expresión lo guardé y una noche en Antigua Giovanni me lo firmó.
Por una casualidad una tarde pase por un lugar asombroso. Estaba en una esquina rodeada de edificios de concreto y ese sitio mantenía una atmósfera de fauna, con sus sombrillas de Marlboro y unos árboles de portada con sus cortezas húmedas. Al fondo vi salir a Giovanni vestido con los telares de Solola y una bolsa traída de Indonesia. Era suerte pura, estaba tomando un delicioso café late en Café Oro, hablando de todo con el vocalista de aquella banda a la que ni le había puesto atención. Estuve llegando al Café por todo ese año. Me gustaba tanto ir a los conciertos de este grupo. Podía uno salir con la playera rota o mojada, podía uno catar a grito partido las canciones esas de Bohemia que nunca se sabe bien a quien van dirigidas y de que tratan, y uno podía cantarlas en Pana o en Antigua con seguridad espiritual de que se estaba cantando sobre algo que valía la pena, el amor, el odio, el presente, la vida que pasaba desde abajo o arriba de la estampida humana que se abalanzaba contra el escenario como un búfalo huraño.
Giovanni logró algo que muy pocos lograban en el país, logró hablarles a toda una generación de guatemaltecos sobre la cultura de paz, y roció de poesía los escenarios, y pinto sus obscenas y criminales visiones en lienzos que aún no se han expuesto del todo. Una de las ceremonias que esperábamos aquella noche en el Liceo Guatemala, era que leyera un poema sobre el fin del conflicto armado. Lo hizo. Pero antes nos contó de que lo habían expulsado de esas aulas, y que lo habían golpeado a medio campo de fútbol. El poema era una evocación de Asturias, el maíz, y los obreros.
En donde estaba el Café Oro debiera haber una placa, muchos de los músicos que inventaban sus melodías, muchos de los poetas e intelectuales, y como Giovanni decía, también los mentirosos y los drogadictos y los peores héroes de la patria, esos santos desquiciados, fueron cómplices del manantial de vitalidad que regó una generación de post-guerra, que como dijo por ahí Allan Mills, no prometieron nada, y lo dieron todo.
Sobre las canciones que escribió Giovanni me llevaría el disco solista, y de Bohemia su recopilación de sus diez años. Canciones como Peces e Iguanas, Dios es Ajeno, Oberol, y Del Fin, son parte de esa época deslumbrante de los noventas.
Parece mentira, inventado, algo sacado de una pelicula de Buñuel, pero fue cierto, Giovanni Pinzón tuvo una revelación celestial en una cama de un hospital, luego de que una bala le rozara por la frente, y se levanto siendo otro, quizas un cantantante, un místico o un loco que canta pintando, lo cierto es que luego de esto fue todo lo que ya han dicho en los diarios, en las revistas, en la radio.

miércoles, 22 de octubre de 2008

2ESCRITORES ARGENTINOS


Argentina es ese territorio al sur de América, que termina en el polo sur, y que estrecha a chile a un lado del océano Pacifico. Es una tierra que la hemos asociado a los buenos asados, al vino, y a la pampa. Pero si a mi me hablan de Argentina, yo al instante pienso en Borges. Mi encuentro con Jorge Luís Borges fue en una librería entre tomos y tomos de literatura. Ahí estaba un librito de bolsillo que tenia escrito en el lomo Artificios. Lo compre y lo empecé a leer esa misma tarde bajo el duro sol de las terrazas. Sus cuentos me motivaron a escribir un cuento con ese estilo metafísico, ya he olvidado el argumento, pero luego escribí otro cuento mejor y le tendí un verso de un cuento de Borges. No recuerdo todo los cuentos de Borges, pero los que recuerdo están prestos en mi memoria para cuando quiero recrearme en su misterio. Me encanta Tlon Uqbar Orbis Tertius, por su mágica forma de integrar todos los ingredientes de Borges, su búsqueda de literaturas bastas y desconocidas, citas antiguas y nombres inverosímiles, y la metafísica, y el poder del tiempo sobre lo tangible. Es poderosa la influencia de Borges en otros grandes de la literatura argentina, y aunque Borges nunca gano el premio Novel y padeció tanta angustia por él, aun hay quienes piensan que Borges no lo gano nunca, porque en realidad nunca existió. La aseveración suena tan borgeana que muchos se rieron cuando se publico esa hipótesis, y el que la pensó se tomo el cuidado de involucrar a un selecto grupo de intelectuales, entre ellos el mismo Bioy Casares. Pero todo fue una buena broma, del mismo Borges, por tal de sacarles otra risa a sus lectores.
De Borges aprende uno que nada de lo que hemos leído es suficiente. Que toda literatura es eslabón entre el hombre y la existencia. Borges fue un devorador de bibliotecas, y luego de su ceguera, contrató a una joven para que le leyera los libros que el más quería; aun con su ceguera imagino posibilidades y creo grandes cuentos.
Borges fue un grandioso embajador de Argentina, creo que sus inagotables lecturas lo llevaron a ser embajador de la humanidad. Pero otro de los argentinos querido por todos, como diría luego, en una nota de prensa García Márquez, fue Julio Cortazar. Julio Cortazar salio de Argentina y se fue a vivir a Paris, pero amaba Argentina y a los latinoamericanos. Uno de los cuentos que siempre recordó con nostalgia fue sobre un latinoamericano que vive en Paris, y se acerca a la multitud para ver como cae la hoja de la guillotina sobre un condenado. Si hablamos de sus libros, puedo recordar Todos los Fuegos el Fuego, entre todos, es el que leí muy joven, y de chico uno no se detiene a ver la ortografía sino que se sumerge en el enredo de la criatura. Me gustan todos los cuentos de ese libro, tanto como los de Bestiario, pero tampoco los recuerdo todos, recuerdo trozos, recuerdo imágenes, recuerdo pasajes y carátulas que luego cuento a los amigos en los lugares insospechados. Ahora mismo recuerdo las palabras de Plinio Apuleyo, refiriéndose a Cortazar con una nostalgia mortal, luego de que este muriera. Todos lo querían, y lo veían como el amigo alto que nunca dejo de crecer.
Escribió una vez, que uno no elige donde vivir, la ciudad lo elige a uno, y a mi me eligió Paris, dijo. Todos leímos Rayuela. Y no enamoramos de Paris, tanto como el lo estaba, y siempre recomiendo este libro, porque fue en él donde yo aprendí sobre arte universal. Todo lo que podamos leer de Cortazar nos enseña libertad… el jazz y los jazzman en su grandioso cuento El Perseguidor.
En Territorios, encuentra uno su pasión por el arte total, hay reseñas sobre pintores, grabadores, escultores, poetas, en una visión colectiva. Luego nos encontramos con La Vuelta al Día en Ochenta Mundos, que es otro divertimento memorable. Desde sus primeros cuentos, este argentino nacido en Bélgica, nos mostró todas las posibilidades posibles, y en su gran obra maestra, Rayuela, nos demostró lo que se puede hacer con una novela si no se quiere empezar por la primera página.
En alguna entrevista Cortazar contó de cómo noto que uno de sus cuentos exorcizó su temor a encontrar moscas o algo inmundo en su comida, fue en Circe, un cuento donde el escritor, sin proponérselo, logra su propia cura… Muchos de los cuentos de Cortazar tienden un puente entre etapas de suma excitación psicológica; gran lector de Poe y Boudelaire, logra vincularlos al mito del doble, del otro, y cree firmemente que uno es el reflejo del otro. En otra entrevista, habla de cómo el tiempo se detiene, o es otro, cuando camina de noche por Paris. Fue traductor de varios escritores franceses, trabajo en la ONU, y fue fumador y gran bebedor de absentia, o ajenjo. Apoyo a Cuba y a Nicaragua por razones políticas, y fue un grandioso amigo para todos, los que, en aquellos tiempos de hambre poblaban las terrazas de los cafés de Saint-Germain-Des-Pres, en Paris. Le gustaban los gatos, y siempre que podía cantaba tangos mientras se acababan las botellas de vino en la pieza de algún camarada. Todo el tributo a Argentina esta en sus libros.

miércoles, 15 de octubre de 2008

LA CALLE DE LOS SEMAFOROS I





¡Cuán triste es, Dios mío;La vida sin ti!Ansiosa de verteDeseo morir.
Santa Teresa de Ávila.


Hoy desperté de madrugada. Oía el sonido perdido de los autos en la calle. El rumor era urgente. Mis vecinos, que pese a que llevo tres días en la casa, aún no los conozco, tenían ya la luz encendida; me levante de la cama y vi el cielo, aún era de noche. Hacía frió y me enrosqué en las sabanas placidamente.
Al despertar vi el sol cruzar por la ventana y dibujar líneas contra la pared. Antes que nada veo un poco la televisión; el noticiero anuncia sobre muertes crueles. Hago un plan para el día. Pienso que si tuviera dinero podría mandar a reparar la llanta de mi bicicleta, y pienso que debo ir a ver la zona y correr un poco, por la salud.
Salgo y veo a la misma mujer de transito, alta y desmedida, con su gorgorito de bronce y su vestimenta de astronauta terrestre. Camino un poco y luego empiezo a trotar por la calle antes del pasaje a desnivel. Paso la pasarela y empiezo a correr viendo las casas con sus jardines y el olor grandioso de la mañana. Reconozco en una esquina un olor anterior a la adolescencia que tiene que ver con unas frutillas de un árbol nada grandioso, pero el olor me conmueve desde adentro y sigo corriendo, cruzo calles y avenidas y sorteo las aceras de grama y autos. La verdad es que siempre me ha gustado correr y caminar, desde un principio liberaba mi imaginación y resolvía problemas cotidianos cuando caminaba del trabajo a la casa, y correr pues es completamente un ejercicio físico, no pienso cuando corro, contemplo.
He de contar que al llegar a una esquina vi una iglesia católica. Llegue a la otra esquina y pensé en no entrar por mi vestimenta: llevaba un pants bajo una pantalonera con bolsas y una sudadera vieja de color azul. Me senté en una banca y vi como entraba la gente en la iglesia vestidos todos muy elegantes. Por alguna razón no me puse a pensar en lo obvio ¿qué puede estar haciendo tanta gente en una iglesia, tan temprano, y un día miércoles? Lo cierto es que entré sin saber que iba a encontrar. Creo que es una motivación completamente irracional que siempre tengo ante un grupo de gente. En otras ocasiones me gusta estar en multitudes y saber que se siente ser arrastrado por la corriente de la muchedumbre. Pero en este caso era mas leve, era más curiosidad que nada.
Estaba a punto de empezar la misa. Todos se pararon y el padre los bendijo y supe el motivo. Era una misa extraordinaria para una señora que cumplía setenta años y que además era fiel miembro de la iglesia. El padre además dijo que hoy celebraba también años una santa: Teresa de Jesús. Estuve unos minutos oyendo misa y luego salí a la calle y llegué corriendo hasta mi piso en la calle de los semáforos.

martes, 7 de octubre de 2008

TERRORISTA AFICIONADO/ROMANTICO/O EJEMPLO EXISTENCIAL: DESVELA A UNA CIUDAD ENTERA


Desde que disparó a la pierna del agente de seguridad, estaba tratando de hacer el menor daño posible. Indignado por los celos, un sujeto con pasamontañas se abrió paso a balazos en un edificio de la zona 13. Todo fue de pronto la nota más extraña del día. Pues estábamos acostumbrados a que fuera en diferentes lugares de Europa, Asía o Norte América, y ahora acá un hombre, en plan de venganza toma un edificio y en un par de minutos se corre la historia de un desconocido con el coraje para amedrentar a la misma policía nacional con una bomba hecha de cachinflines y petardos navideños. Todo era para morirse de la risa, pues los celos son el único motivo capaz de llevar a un guatemalteco a perpetrar una hazaña semejante. Es decir, los hombres que iban en los aviones que se fijaron como flechas en las Torres Gemelas, tenían un fervor diferente, cultivado en una vida completa dedicada al islamismo y al resentimiento, y sus motivos eran religiosos y justicieros, a su manera, pero eran motivos menos románticos.
A media noche ya sabíamos la historia completa, y tenía el nombre de una persona normal, era Luís Fernando Escobar Martínez, guardespalda, joven de 29 años, que había fraguado todo por los celos que le despertara una joven que, según detalles al aire, lo había dejado por otro, un compañero de trabajo en un Call-Center de la zona 13.
Se supo que entró con una escopeta hechiza y una pistola 9mm. A su paso dejó a dos guardias desarmados y uno herido de bala, vidrios quebrados y pánico. Se apertrecho en el 8vo, nivel y empezó a hacer peticiones como un verdadero cerebro entrenado. Pidió comida para treinta personas, una Laptop, que aun ignoran para qué la quería, y no se descarta que fuera un exceso sin fundamento en el estrés de su locura. El Ministerio de Gobernación le empezó a enviar mensajes para que desistiera de su plan, y también por los noticieros intentaron persuadirlo. Luego de tres horas pidió un deseo final: a un cura. A la media noche ya habían logrado persuadirlo, habían amigos que decían que el no era capaz de matar a nadie y familiares que nunca quisieron mostrarse en cámara. Finalmente dejo en libertad a los rehenes y se quedo sólo con la mujer que lo había enajenado y el nuevo novio de ésta, y no me puedo imaginar que pudo haber pasado en esos 10 minutos. Esas son cosas que jamás muestran los noticieros. Finalmente, bajo fuertes medidas de seguridad, fue conducido a juzgado Luís Fernando, quizás con cargos pactados en el furor por la libertad de los rehenes.
Abajo en el edificio estaban los familiares de todos los rehenes y acordonaban el área policías motorizados, pick-ups y el resto eran periodistas de muchas cadenas internacionales.
Yo me quede con la duda de que pudo haber pasado realmente. Saltan a la imaginación muchísimas hipótesis, unas románticas, otras sexuales, otras místicas, otras de más mesura, unas sobre la desgastada economía de Fernando Martínez, que sin querer, luego de cuatro horas fue noticia en todo el mundo por el amor que sentía por una mujer que ya no quería nada con él. Basta decir que si ésta emoción, esta pasión, ésta furia y terquedad, la volcara cada uno en pos de la justicia social en Guatemala, talvez lograríamos desvelarnos tan sólo una vez, de una vez por todas.

sábado, 4 de octubre de 2008

MUSICA DE FONDO ( I ) ENTREVISTA A BYRON QUIÑONES


Esta serie de entrevistas nacieron por la particular forma de escribir de Quiñonez y su gusto evidente por la música. En algun libro de Carlos fuentes el nos habla de que para escribir Terra Nostra debía oir a los Beattles, y era imediata su conección con todo el argumento de una novela monumental. A Márquez, dos estudiantes de letras le dijeron en Madrid que su libro el Otoño del Patriarca tenía la estructura de una pieza de Bela Bartok. Así que para los que ya leímos El Perro en Llamas nos traera evocaciones esta entrevista que dividiré en dos partes.


1) ¿Has escrito algún texto oyendo alguna música en particular?

R/ Se podría decir que la mayoría de lo que he escrito ha tenido música de fondo. La música escuchada depende de lo que esté oyendo en esa temporada: en ocasiones es música industrial, en otras trip hop, ambient, death metal o rock setentero.
*El disco más frecuente ha sido “Streetcleaner” de Godflesh.
*Los grupos más frecuentes son:
Godflesh, Massive Attack (“Mezzanine”), Scorn (“Colosus”), Melvins (“Pigs of the roman empire”), Napalm Death (“Harmony Corruption”), Beatles (“Abbey Road”) y Type O Negative (todos).
*Aunque hay ocasiones en que escribo en silencio.

2) ¿Cual es el primer recuerdo que tenés de tu encuentro con el Rock?

R/ A los seis o siete años. Tengo un tío que durante los setentas escuchaba rock de toda clase, así que en la sala de mi casa lo que se oía cotidianamente era Pink Floyd, Sabbath, Zeppelin, Stones, Beatles, etc. (así que me ahorré el tormento de Cri Cri y otras estupideces que le meten por los oídos a los pobres niños…)
* El primer disco de que tuve conciencia que me gustaba, no sólo por la portada sino porque la música en sí me transportaba a otros sitios fue el “Sabbath Bloody Sabbath” de Black Sabbath. Otros discos que me provocaban alucinaciones sin necesidad de droga alguna eran:
- Supertramp: Even in the quietest moments, específicamente la canción “Fools overture”.
- Led Zeppelin: The song remains the same, específicamente “Dazed and confused”
- Pink Floyd: Animals, específicamente “Dogs”.
- Grand Funk: Mark, Don & Mel, específicamente “Into the sun” y “Paranoid” (Que, en mi opinión, es definitivamente superior a la “Paranoid” de Sabbath)

3) Hablando de recuerdos ¿Como fueron los Ochentas, los Noventas? ¿Qué música te interesaba en esas décadas?


R/ En los ochentas me metí de lleno en el thrash metal (Metallica, Anthrax, Overkill, Exodus, Celtic Frost, Voivod y otros) y el hardcore punk: D.R.I., Nuclear Assault, Cro-Mags, Agnostic Front, Ludichrist, Crumbsuckers y otros por el estilo.
En los noventas le entré al grindcore y death metal de la disquera inglesa Earache Records: Godflesh, Napalm Death, Morbid Angel, Obituary, Deicide…
* También grunge, alternativo e industrial, además del sempiterno thrash: Faith No More, Mr. Bungle, Soundgarden, Alice in Chains, Nine Inch Nails, Ministry, Primus, Jane’s Addiction y un largísimo etcétera.