lunes, 21 de febrero de 2011

INSTRUCCIONES PARA LEER: DELIRIOSAURIOS


Por: Juan Calles
Erótico, multidimensional, onírico, fluidos humedeciendo los muros de los textos, que tienen una dimensión voluptuosa. La descripción y el relato terminan siendo enervantes voluptuosos. El texto propone transformaciones perpetuas, copulaciones hirvientes que crean vida, que crean textos. Oliveros propone una lucha entre la lógica de la lectura y la alta marea de la imaginación. A quien le falten brazadas en la imaginación se le dificultará entender esta propuesta atiborrada de palabras.

El génesis, reproduce una especie de vida perfecta, pero no apacible, una especie de continuum a gusto del escritor; que se siente cómodo con lo que dice, con lo que va dejando a su paso como una babosa que regresa la mirada sobre su camino brillante, y se dice a él mismo, nadie podrá decir que no pasé por aquí, se asegura que su paso sea advertido, seguro habrá quienes arrugen la cara con gesto de asco, en este caso con cara de confusión, habrá quienes embelesados sigan el rastro brilloso sin preguntar, sin indagar, hasta encontrarse con la oruga que fuma y bebe y convoca palabras pocas veces escuchadas. El alarde, no sirve de nada si no se sustenta con más creación, solo el tiempo dirá si Oliveros se conforma con fumar, beber alardear o seguirá manchando los caminos con letras y tinta.

Hace ya más de un año que lo escuché leyendo sus textos, esa noche no pensé, en alarde, esa noche me quedé con el brillo de sus declaraciones, puras, duras, sucias, y en su conjunto agradables. No conocí de el más que su propuesta mínima, un par de palabras que cruzamos entre chela y cigarros. Y su actitud amable y complaciente con todos los presentes. Pensé que pronto escucharía más de el. No estaba equivocado. Cada vez que lo escuchaba leer sus textos sin más intención que compartir sus desvelos, me hacía a la idea de estar frente a la posibilidad de obtener textos imaginativos, nuevos, y frescos.
Al mismo tiempo recordaba a un puñado de chavos que igual que el, pero años atrás se apresuraban a publicar y a inscribirse a los listados de la pos guerra, esa loca carrera editorial acabó con ellos, hoy se han quedado sin nada que decir, o quizá lo que dicen ya no importa. Agotaron ese material que las babosas usan para marcar su camino. Ruego que este no sea el caso de Oliveros; y que este sea solo un ensayo de todo lo que tiene que mostrar, que no se agote y que perfeccione el uso del martillo y el cincel; esto dicho de una forma puramente literaria.

Después de leer por primera vez el borrador de Deliriosaurios, pensé que Oliveros era un agitador, un escritor en utero, que su propuesta para el lector iba dirigida a que se sintiera bien, un libro de superación personal, que el lector se despojara de toda esa pesada carga humana y se convierta en un animal sin moral, sin prejuicios, sin ascos y se lance en una voragine de sexo animal; Oliveros esperaría que al leer, que al avanzar renglón tras renglón, nos despojemos de nuestro ser humano y seamos animales y entendamos los húmedos muros de sus textos. Todo dependería de vos que tenés o tendrás el libro entre las manos.

Sin embargo, la segunda noche, Deliriosaurios me esperaba palpitando en la pantalla de la computadora, lo leí lentamente, linea a linea, y entonces me encontré con un texto que sin el efectivismo de lo soez y la procacidad lograba encajarte ganchos al higado y rectos a la mandibula.

Así que me atrevería a sugerir que Lean, lean lento, no se apretujen el cúmulo de palabras en la boca y en el cerebro, lean, lean lento, fumen tabaco, aflojen la corbata, pongan incienso, abran el vino; que Oliveros convoca a un ritmo esquizofrenico; frases, oraciones, parrafos, que algunas veces parecen inconclusas, inconexas, pero al final del parrafo, o de la noche, encontrarán el sentido, o se lo adjudicarán, y creerán que quiso contar algo, en realidad es la descripción de un sueño colectivo, al que asistimos por que no nos queda más remedio, si has vivido y has estado despierto durante los ultimos diez años en este país, comprenderás, si a pesar de estar en este plano de la realidad y no has estado atento a los ruidos y olores que Oliveros propone, vas a creer que estas perdiendo el tiempo con estos textos entre las manos y el libro no va a pasar de ser un acumulador de polvo en la mesita de noche, en el mejor de los casos, en el peor de ellos, si querés parecer interesante dirás que el libro es una porquería.

Insiste Oliveros con la Neurolinguística, insiste en su intento de humedecernos el cerebro y la libido, a estas alturas de la lectura nos lanza versos como “sube el orgasmo de la luna y las estrellas rameras del azar contemplando el orgasmo de dos incestuosos falos circulares que ascienden como un fuego en aumento hasta el medio día en espasmos y delirios de jaguares”  y nuevamente convoca ese espiritu animal del que hablan los libros sagrados de los mayas, del que habla Asturias en su Mulata de Tal.

Si sobreviviste a la parte introductoria, si continuaste, si la persistencia del tiempo inventado por Oliveros te permitió llegar hasta la sección titulada El Nacimiento de Khan, entonces puedo decir bienvenidos/as; aquí hay noticias, que son buenas y malas al mismo tiempo, todo depende de la parafilia con que evalués. Luego de la tremenda descripción introductoria, Oliveros narra y se vale de las milenarias herramientas de las que la historia de la literatura universal da cuenta. Sigue inventando un mundo, esta vez cercano, esta vez de aquí de la septentrional selva petenera.

Y nos cuenta de la bisabuela Munda y nos lo cuenta en el más Asturiano de los lenguajes, la voz de don Miguel Angel resuena en los “corredores recientes” de la casa materna. Es agradable que un escritor joven como Oliveros regrese a Asturias, luego de ser presumidamente rechazado y negado por la generación de la pos guerra, es agradable encontrarse con este quizá único resabio de identidad chapina, en verdad es una celebración encontrarse con una narrativa inequivocamente guatemalteca. Por que podés leer cualquier libro publicado entre la segunda mitad de los 90 y la primera de los dos mil y puede ser de cualquier país del mundo, no hay identidad en ellos, salvo raras excepciones.

Este no es un ensayo literario y la intención tampoco es analizar el texto, ni conjeturar lo que Oliveros nos quiere decir con su avalancha de palabras, esto es más bien un manual para leer a Oliveros; un manual para no claudicar aturdidos, un mapa furtivo para encontrar la salida al laberinto, por lo tanto me veo en la necesidad de asegurar que la sección IV ya es una ruta más relajada y segura; la impresión de las clases sociales y las petulantes tribus urbanas que eligen símbolos para su petulancia, son descritas en el texto con sinceridad y sin revanchismos, solo registradas para conocerlas, para admirarlas u odiarlas o pasarlas de lado, una buena forma de llevarnos de la mano a esos tugurios pequeño burgueses que de tanto provincialismo dan hueva.

Ya estamos en la recta final, para entonces nos encontramos con un genuino doctor loco, un verdadero conjeturador sin pudor, asignando animalidad y erotismo a las frutas, toma prestadas palabras y formas, dialogos y olores, baja los cuadros de sus viejos estantes, y nos sumerge la cabeza en una cubeta llena de sangre, antes de la asfixia nos permite un respiro, un ultimo jalón de oxigeno y nos dice: “adiós hijos de puta el mundo no es bueno por las buenas/ hasta aquí para mí/ sigan con su película rancia/ el hombre disuelto en la tierra se consume como cualquier animal y termina.”
Imagino a Oliveros, sobándose las manos, relamiendose los bigotes, calculando que para estos momentos estaremos a nuestra forma y modo conjeturando, obligandonos a entender el laberinto, rasgando los muros de sus textos. Imagino a Oliveros sacandose el octavo de la bolsa de atrás del pantalón, dando un largo sorbo, sobarse nuevamente las manos, eligiendo palabras y formas para el próximo parrafo, para la proxima inmersión en esa cubeta de sangre que nos ha preparado en un caldero brujo de su abuela Munda y le ha nombrado Deliriosaurios.

Con esa finalidad o sin ella, el ejercicio literario de Oliveros se salta las trancas de la tradición, transformandola, niega a la autodenominada generación pos guerra, destruyendo el snobismo literario que la caracteriza,  retrotrayendo las formas y las palabras, la temática, lo maya, la diferencia de clases, que a pesar de los acuerdos de paz y las elecciones cuatrianales, aún existen, aún están allí. Por supuesto que Oliveros aún se ve influido tanto por la tradición como por la generación X. Es decir no está inventando una nueva forma literaria, sin embargo tiene la testosterona suficiente para tomar de los dos y llenar la pantalla con letras como cubetas de sangre.

Y para antes del final Oliveros nos reserva algunas confesiones, nos permite acercarnos a él como persona, se confiesa desarraigado de la historia, sin embargo todo este texto está empapado de su historia personal, no es contradicción, es confusión. Se disfraza y trata de confundirnos con versosprosa, duros y violentos, sin embargo su sensibilidad está allí en los adjetivos calificativos, en el núcleo del sujeto, y nos da una muestra más de su influencia, utilizando la supuesta modernidad chapina, el supuesto atraso nacional, utilizando la publicidad cochina que se metió en la literatura de los escritores de la primera década de los dos miles, hasta llevarnos a esas confesiones personales y se despide diciendo “Peleaba contra ellos el niño espacial a través de los ultrasonidos, como un anuncio de lo porvenir.” El niño espacial deja para la eternidad estos Deliriosaurios que corren desnudos hacia el pluscuanperfecto de la palabra hoy.

PD.
Leído y comentado por Juan Calles en la presentación de Deliriosaurios.

martes, 15 de febrero de 2011

DELIRIOSAURIOS (FRAGMENTO)



Travesía Interna:
Mamá munda

Regresamos de la jungla, de la tierra revuelta con raíces emigrantes heredadas de los silencios frutales, Y adentro de la ciudad intestinal, mientras caminábamos por esos corredores recientes me dijiste el secreto de siglos/ que mi bisabuela tenía un poder misterioso con las palabras/ que todo lo que decía se volvía realidad, que todo lo que pronunciaba era creado, que todo lo que mencionaba o nombraba revivía, que había dicho mi nombre y el tuyo, que nos había ido recreado en su memoria y dicho de cómo llegarían a ser las cosas de la vida, (Oía tu voz como al principio, atento al mundo reciente, como si todo fuera creado con las palabras una cosa tras otra, tras otra, tras otra),  Ella, nos había dado la Vida-espejo, luego de hacer sus cántaros de barro, después de hacer sus esculturas de arcilla, luego de cocer el maíz y molerlo en piedra, luego de cocinar el pan de todos, la tortilla, Ella había dicho las palabras para que nosotros naciéramos, ella fue la que esculpió la masa y formó los cuerpos, y nos enseñó de que éramos/ nos dijo, nos aconsejó/ a sacrificarnos por las palabras, ha llorar en ellas lloviendo, Y creó sus catorce o quince o dieciséis millones de hijos sin una queja. Mamá Munda se llamaba. Podía detener el sol con un dedo y los tornados los des-hacia con cruces escritas en el suelo con ceniza; sabía el por-venir y los encuentros de las estaciones giratorias en las estrellas a punto de morir, porque sabía que las palabras eran poderosas por eso no hablaba tanto, Mamá Munda rezaba, mientras el fuego ardía y ella leía los presagios con voz latente, con voz de tuza en llamas, con voz de maíz, con voz de fuego (sonido de tambores), con el gran cielo por arriba y por debajo, Tum, con la sangre de las gallinas degolladas, con la mística sangre del cordero, con la cruz de ocote, con el manojo de ajos, con el camino empinado de los lodazales, siendo su voz haciéndonos, marcándonos con su voz indiana y mestiza como dos bocas abiertas en el mismo espacio, con su voz de pájaro, con su lamento atigrado de morenos ropajes, con sus sonidos de animales jaguares y todas las arquitecturas rostrales, con los volcanes y su pecho negro, con los hocicos de los quetzales vestidos de saraguates y su plumaje de obsidiana afelpada, de pedernales incrustados en mi boca/ Madre Munda/ con el silencio enamorado con el que molía cada grano de la noche, con el sabio ruidero de tripas, con el lamento de los intestinos curtidos, con el hambre heredada en los orígenes de los desiertos nómadas, Oíste las voces de los eclipses Nana Mamá, con el hambre que era una bendición pagana venida de los gusanos postreros. Oíamos: éramos más de veinte y más de mil, toda una generación de hambres y miserias místicas y la lengua de todos ardiendo alrededor de una fogata pequeña en el centro del fuego/ oímos/ golpe tras golpe en la oscuridad/ mejor no saber de nada, mejor nos quedamos sentados, mejor nos callamos, mejor no miramos, mejor no decimos todo esto, que nos agita y conmueve/ y yo repitiendo en las sombras: todo lo que decía se cumplía,  porque le latía el corazón y el Tum de la sangre, el gran tambor de la tierra:

Bon, bon, bon,
Tum, tum, tum
Um, om, am,
Tum, tum, tum

Fotografía: http://www.mineraltown.com

sábado, 12 de febrero de 2011

DELIRIOSAURIOS


                Delirio y saurios, lagartos, peces, animales y hombres simbióticos. Todo empezó cuando era niño y, como era común en las familias de la zona 5, específicamente de la colonia Abril, de-construían sus casas de madera y las levantaban en familia a block y cemento, esto era llamado progreso.  Pues en ese progreso, eran exiliados muchísimos bichos que vivían a sus anchas entre la madera apolillada o los resquicios de las vigas. Arañas monstruosas, cucarachas enormes y con tentáculos excitantes para un niño de ocho años, que no conocía del mundo más que la atención desmedida por ser el  primogénito.  Hice una colección de bichos en los que sobresalían los saltamontes y las mariposas, las mariquitas rojas y con puntos negros y los gusanos como negros puercoespines, que según muchos vecinos y familiares, siempre me advirtieron que daban fiebre.  
Escribí el texto luego de escribir una reseña liberadora, sobre cada uno de mis familiares del lado materno, entre los que había apellidos revueltos como sombras y luces ancestrales, entre España, Portugal, raíces mayas y hasta alemanas, en una cadena como un ADN donde compaginaban todos los vicios y todos los talentos. Herencias. Deliriosaurios lo escribí además entre la lectura de la Biblia, el Popol Vuh y algunos cantos Vedas, en la contemplación en perspectiva del arte conceptual que era nuevo y al mismo tiempo tan viejo como los sacrificios o rituales ancestrales. 
Sera, según algunos amigos lectores, como encontrar una novela sin prosa leída a toda velocidad.

Deliriosaurios 
Espacio Bakabs
17 de Febrero del año en curso, 
7:00pm, comentado por Juan Calles y Mariano Cantoral.
Los espero. 
-
Fotografía: http://literaturauniversalsofiavaz.wikispaces.com

sábado, 5 de febrero de 2011

ESTADOS NEGROS



El año electoral ha empezado junto con el año del conejo, no es ninguna promoción publicitaria o partidaria, y aunque les de risa, también ha empezado a popularizarse el color rojo sangre. La violencia que esta viviendo Guatemala la puedo resumir en una anécdota triste. Una noche me encaminé, luego de leer un libro de Monterroso, a la tienda de la esquina de casa. Es una tienda como algunas, pintada completamente con el logo de Coca-Cola, y me acerqué a la ventanilla de malla metálica, con estructura de metal, como una jaula para estar seguro de que estas preso. Mientras pedía un Venado y algo para mezclar, vi la televisión que mantienen encendida por la noche. Unos niños lloraban y en sus palabras entrecortadas contaban que estaban jugando futbol, cuando, desde un Tuc-tuc, un tipo pasó disparando con ametralladora dejando a muchos heridos. Entrevistaron a los niños y niñas bañados en llanto puro. Uno sólo se puede imaginar el dolor de parto de las madres solas de estas colonias, ante esta violencia irracional que además, como un ready made vuelve al mismo tiempo al televisor y a los receptores en el motor que alimenta a esa bestia transparente y oscura del crimen.
Los noticieros ya no tienen respeto por los muertos, los publican desnudos, descuartizados y con sus propios gestos naturales del horror y el espectador, en este caso yo, o usted, terminamos siendo victimas y cómplices de esta maquinaria hiperrealista del estado.
La muerte ya no es novedad. Estamos viviendo ahora mismo el futuro que de niños mirábamos en las películas de Rambo o Madmax. Hace poco, el dueño de la empresa donde trabajo, me enseñó, así con toda tranquilidad, su nueva arma 9mm. con un poco de pena por él, le comenté cuantas veces se había disparado un arma al estar enseñándola. El me dijo fríamente que era por si alguien se metía a su terreno en carretera al Salvador; hasta nos reímos, porque para variar le conté una anécdota de cuando una mujer de un oficial (cuyo nombre no me acuerdo ahora mismo), disparó en su casa para asustar a un asaltante y terminó matándolo; al llevarlo, ayudada por su vecina, a tirarlo a un sitio baldío, vio las luces de un carro que imaginó de la policía y se escondieron, al salir, luego de esperar un momento tras la arboleda, vieron con susto que el carro les había traspasado otro difunto.
Yo pienso en el futuro, en los niños, en nosotros. Hemos llegado a tolerar esto en silencio, como si no pudiéramos abrir los brazos y respirar un poco de valor para pelear con huevos u ovarios, si no una patria o una nación, un terreno centroamericano limpio de maldad y con seres ocupados en cosas de éste o de otro mundo, pero que nos acerquen un poco más a la humana y feliz forma de sobrevivir esta vida linda donde todavía salen arcoíris a través de las nubes más grises.
Creo que el artista que murió esta semana ya no es un caso aislado, la violencia se esta infiltrando en el tejido cultural, hubieron tiempos de paz breve, pero esto ya es una alerta para la comunidad, tan golpeada en sus ligamentos más vulnerables y breves, y precisos donde podría encontrar una luz. Perdón por estas imágenes tan cursis.