lunes, 27 de febrero de 2012

Algunos milagros que me sucedieron con Wendy
“…morir debe ser una gran aventura”
Peter Pan

Bueno, no es extraño para algunos reconocer en el nombre de Wendy el nombre de la magia. Su nombre da vida a un personaje en la historia de Peter Pan la narración de J. M. Barrie. Supuestamente dicen por ahí que es el diminutivo de Gwendolyn, y que su nombre significa la amiga verdadera.  J.M. Barrie fue una persona bastante inusual, alguno de sus biógrafos cuenta esta anécdota, que supongo dio vida al personaje de Wendy para su historia:

“Su buena disposición para con el mundo infantil, le granjeó muchas amistades, una de ellas, significativa por lo que representa en literatura, fue la que estableció con la niñita de 4 años Margaret, una criatura angelical que llamaba a Barrie mi “friendy” puesto que le era difícil pronuncias correctamente “friendly” y habitualmente sonaba como “fwendy” o “wendy”; esta muchachita falleció a los seis años.”

Así de sorprendente es esto, como una cadena de milagros:
1.     Una tarde mientras hablábamos con Wendy de cualquier cosa, contra la puerta (lo recuerdo bien), de una tienda en la que vivían unas mujeres indígenas que tenían una tienda, cuando de pronto, al decir los dos una misma palabra a la vez, sentimos un impulso poderoso y eléctrico que nos dejó asustados, pues hasta oímos el sonido de una pequeña chispa entre nosotros que nos separó del susto.  Juramos no contarlo nunca.
2.     Wendy miraba luces. De vez en cuando me decía que me miraba iluminado. Luego, en una conferencia que dio Jorge Luis Borges para alguna universidad argentina, el dijo que el color que menos ve un ciego, es el negro; su mundo estaba matizado por el verde, el rojo y el amarillo. A veces no podía dormir por ver tantos colores.
3.     Íbamos mucho a Panajachel. Yo por un eterno romance con el lago y su intensa armonía, y ella por acompañarme en esa búsqueda terminó por gustarle tanto como a mí, pero siempre hacíamos amigos nuevos que se volvían amigos de un instante luego desaparecían para siempre. Una tarde para un concierto de rock nos dejaron entrar sin pagar, bueno, creo que siempre entrabamos a cualquier lugar donde nos gustara. Esa noche una norteamericana le regaló un collar natural a Wendy, luego de estar bailando en medio de todos con las canciones de Bohemia Suburbana.
4.     Wendy me dedicó algunas canciones de Juanes. Sin embargo, por enésima vez en la vida, entramos gratis a otro concierto, y un muchachito delgado que cuidaba la entrada nos dijo “  entren a VIP”, así de simple estábamos tomando Extra Light esperando el concierto platicando con unas colombianas. Esa noche me sentí bien por Wendy, y al mismo tiempo por fin entendí las canciones de 950 quetzales cada una.
5.     Wendy podía memorizar números enteros de teléfono. Todo mundo sabía eso. Ella era, por decirlo de alguna forma, la chica más espiritual del mundo que sabía mucho de Platón y Pitágoras sin conocerlos.
6.     Wendy coleccionaba muchos ángeles. Algunas tardes le leí un libro entero sobre los ángeles.  Luego le regalé un angelito de cristal.
7.     Wendy había guiado a muchos y a otros había salvado de morir. Su oído era capaz de prever de que lado llegarían los autos y a que distancia. Además creía en los ángeles y estos nunca le fallaron.
8.     A Wendy le gustaba tener muchos amigos. Pero particularmente secuestraba gente. Una de ellas fue la Geibby. La otra fue Olga. A su mamá me imagino, no más que a su papá, aquello les parecía fuera de lo normal. De alguna forma la presencia de Wendy era súper agradable y era muy buena para guardar secretos.  El otro secuestrado fui yo.
9.     Una noche, un hombre tocó a la puerta. Wendy lo recibió y el hombre le contó que su hijo estaba muy mal y no tenía para comer. No estoy seguro si Wendy acababa de salir del hospital, pero lo cierto es que le llenó una bolsa con víveres, jugos y galletas y se la dio a este señor que no conocía y además le dio diez quetzales.  Esos eran sus milagros.
10.                        Wendy podía ser más feliz que uno en cualquier momento. Pero era tres veces más furiosa que yo. Sin embargo nunca nos peleamos más de unas horas y siempre todo reiniciaba como si nada hubiera pasado.
11.                       Y al final… Wendy era un milagro. Su nombre era en realidad el de la amistad. Los niños del cuento de Peter Pan, solo iban al País del Nunca Jamás al morir, solo por ahí podían entrar, dejaban atrás a los malvados piratas, de esta cuenta, nadie dudaría de que Wendy está en el cielo.  Y como ya todos sabemos, y lo dice en el libro: nada pasa, después de los 12 años que importe mucho.


Lester Oliveros R.
24/feb./2012

jueves, 23 de febrero de 2012

PEQUEÑOS ATLAS URBANOS

Los dioses se matan sin sentir culpas. Somos el fuego sofocante que consumirá el futuro, a otros, a esos que vienen detrás de los preservativos. He aquí, el ahora. Un momento oportuno en medio de la ciudad, en medio de algún lugar de transición y error, repetición en que la serpiente olvida morderse la cola y nos termina hincando sus colmillos a nosotros mismos. El tiempo se repite para exonerar las utopías. Hay valor entonces de querer proponer un día por lo menos donde el sol salga de los libros y las eyaculaciones del subconsciente retorcido de uno solo empiecen a germinar por los oídos de todos los que nos vemos. La inconformidad a un sistema económico, el silencio de algunos desde lugares de poder, meditando sus débiles razonamientos ante una estampa de ciudad que cae desde el cielo con una rotunda lápida en la que todos morimos instantáneamente cada segundo. El que sabe piensa. El que escribe siente. El que se detiene de la cortina a cien metros a lo alto del edificio El Centro y dice lo bello que no huele a esa altura, de lo hermoso encandilado que no percibe hasta ese apartamento donde lo espera el café y la Prensa Libre.
Luchamos. Peleamos. Resistimos. Aguantamos al mundo en peso como pequeños Atlas urbanos. La cartonera Maximón no se toma en serio muchas cosas. La primera que no se toma en serio es que sea una editorial. Es un soplo de Neptuno. Quisiera poder meter el pan, el guaro y los cigarros ahí hasta la última página de este libro de Leonel Juracán que ahora es falsamente publicado. Porque la calle es traída hasta un formato básico de libro espejo, de libro objeto, de objeto muleta, de pequeña almohada para el desamparado en los altos rascacielos del planeta, un vaso de agua hasta los terribles desiertos en medio de todo, un plato en el infeliz momento en que todo falla. Leonel Juracán ha publicado ya con cierta y subrepticia esperanza Inflamable, en Editorial Cultura y los textos Manual para manejar la invisibilidad y algunos poemas y cuentos sueltos, ha escrito en esas blancas paredes de galerías fantasmas donde cyborgs del futuro levantan copas en esa semidulzura perversa que es leer un texto donde transita el miedo y el poder, la voz que se desplaza por esas galerías es la de un compadre que se ha preocupado y se ha interesado en la política de los trazos y actos, para decirlo de una forma menos desordenada: Leonel Juracán es escritor de marginalidades,  poeta y como lo dice en sus palabras, un salvaje bien querido y de necesaria lectura en círculos académicos y rurales. Hoy se presentan estos poemas ya aparecidos algunos en revistas virtuales, fantasmas que nunca cesan, y recuerdo algunas palabras de Wingston González cuando alguna vez me habló del trabajo aun por reconocerse de este amigo que ahora en sus poemas siempre en tiempo real se presiente y se polariza en varios mundos.

Sea pues el libro en esta anti-presentación, en la que los escuchas serán los que nos entreguen cada palabra para envolverla en papel y cartón.  
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miércoles, 22 de febrero de 2012

SOMOS HUMANOS

Al Solar 5128, Oxlajuj No'j

Somos humanos y nos podemos equivocar. Podemos quizás volvernos a equivocar. Podríamos incluso volvernos a equivocar. Pero si esas fuerzas naturales que parecen tan concentradas en volver y revolver el día en sombras y frutas son errores sin culpa del mundo y la savia. Es posible que nos volvamos a equivocar. La matemática es galáctica, tanto tiempo girando la rueda entro en el eje y el cielo en sus ojos fue de maravilla. El error de los algoritmos hasta encontrar en la mente el sistema concreto, el silencio en los labios antes de decir por lo menos una palabra con significado. Sin embargo nos podríamos, aunque quisiéramos decir que no, volvernos a equivocar y sentir en el fondo que todas las letras saltan de esas manos que tienen trece líneas y que cada una de ella se interna entre las venas. El error de cada frase se vuelve un ritmo y al revés un enigma. Ella correrá de nuevo desnuda y lanzara sus semillas contra el viento, con el tiempo, al final del horizonte, al final de la hoja en blanco, al final de la piel, al final de la epidermis del universo. Y eso también es equivocarse, pero lo hará con humildad, como quien sabe un secreto. El niño, el hombre y la mujer tripolar inventaran el error más perfecto como un nudo ciego.
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Sandra Monterroso, Efectos Cruzados.
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martes, 21 de febrero de 2012

ESA GENTE QUE LE ESCRIBE A SUS AMIGOS

Esa gente que les escribe a sus amigos es volátil pero es real. Hay gentes que no pueden tener más que fantasmas a puños entre las bolsas. Hoy o no sé cuando ni donde te veré tirado bajo una cornisa, sobre una banqueta, con el alma colgando desde tu boca como si quisiera ser serpiente desde la baba, como si quisiera marcar un paraíso para niños desde la calle, desde el hecho de no ser caracol. Hay muchos que pueden ser duros y lo son. Hay otros que fingen hasta el llanto. Hay quienes podrían vender a su madre por un corazón y otras que no piensan dos veces para matar a alguien con un beso. Es así que publicamos nuestros errores en hojas fotocopiadas en caratulas negras, en bares vacios. No somos los hijos predilectos. Somos los primeros en pedir agua, caricia, un trago de la vida.  No somos los preferidos de nadie. Detrás de los versos esta el sol, la playa y todo eso que vemos por televisión para otras gentes. Podemos ahora empuñar un lápiz y dibujar una puerta delante del orgullo.

viernes, 17 de febrero de 2012

MITOLOGÍA URBANA: REGLAS EN LOS BUSES

He viajado en camioneta todo el tiempo.  Sé de amigos que nunca en su vida se han subido a un bus. Y por experiencia propia sé que existen conductas que hay que conservar y que me gustaría compartir para aquellos que al ver los noticieros o la prensa escrita no entienden de esas premisas.   


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1) Dar el lugar a una anciana (o), mujer embarazada o alguien con alguna discapacidad o en recuperación. 2) Si no alcanzas el tuvo que esta bajo el techo del bus, uno puede sujetarse del tubo en los asientos. 3) No es recomendable en caso de que no haya un asiento, quedarse a la par de la más voluptuosa del dicho automotor, normalmente se nota el ejercicio mental y podría ser escandaloso para quienes van cerca. 4) Los lugares son de dos. 5) En caso de un asalto es mejor no moverse, hay que actuar con calma hasta para guardar algo de dinero en los espacios que hay en los respaldos de los asientos en deterioro. 6) En caso de balazos, si puede, tírese al suelo. 7) Normalmente los asaltantes van en pares, uno va adelante y el otro atrás, es recomendable no oponerse. Si ya vieron lo que uno lleva es mejor entregarlo. 8) Algunas graves matanzas han sido ocasionadas por un señor que, según él, imaginó que podría matar a los dos de un solo tiro. Resulta que se muere él, cuatro o cinco pasajeros y la balacera deja heridos a todos. A los ladrones no les interesa el dinero, les gusta la acción. 9) No olvidar objetos en el bus, es su propia responsabilidad. 10) Es normal ver los buses llenos de calcomanías, tarjetas de amor para el chofer, nombres de mujeres, aromatizantes con forma de arbolito, frases cristianas o el nombre de Jesús, espejos redondos, bocinas en todas partes, banderas de U.S.A. o Brasil, fotos de Messi, bufandas del Barça o del Real Madrid, monogramas de carros de lujo, logotipos de empresas, letreros donde se lee “Si va de prisa, levántese temprano; nuestro trabajo es solo llevarlo a su destino”. 11) El chofer de bus siempre lleva el radio con sus canciones favoritas a todo volumen; su mujer cobrando y un su cuate a grito partido agarrado de donde uno menos se imagina, mientras el bus casi vuela en el asfalto.  12) La gente anda con miedo. 13) El chofer es cómplice y el ayudante ayuda siempre a todo. 14) En una época no tan lejana daban ticket con el valor del viaje impreso. Ahora cobran lo que ellos consideran, tomando en cuenta el sueldo del ayudante y el impuesto de las mafias. 15) Los empresarios del transporte nunca pierden, nunca indemnizan a ninguno y jamás han pensado en mejorar el transporte. 16) Es normal ver que se suba un predicador y empiece a regañar a los usuarios y luego la gente le da una moneda para que siga su peregrinaje. 17) En algunos trayectos como la Petapa o la Roosevelt se suben vendedores de todo y uno puede ir oyendo sus discursos. Algunos son verdaderos oradores; les he comprado a algunos por su persuasión. 18) Los buses y todas sus extravagancias van a pasar de moda y terminaran siendo pura mitología urbana. 19) El transporte urbano es una improvisada forma de deporte extremo y de observación de las sociedades. 20) No se asuste si al lado le pregunta su nombre, el amor en los buses también es un cuento universal. 


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martes, 14 de febrero de 2012

ALGUNAS HISTORIAS PARA HOY

1.       Un taxista me contó una anécdota de uno de sus compañeros. Dice que una mañana fue casi secuestrado por dos mareros, tatuados, violentos que no le pidieron más que una carrera. Pero la vuelta que tuvo que dar le llevó primero a dos locales a donde los extorsionistas no tardaron mucho, con sus 45mm en la mano, pues las victimas ya tenían el dinero listo. Luego se encaminaron a una tienda, donde sus dos pistolas cruzaron la reja para dejar dos victimas muertas sobre sus humildes almuerzos. Después de esto ¿qué podía hacer el? Su sorpresa fue que después de ir a dos lugares más le pagaron una suma que nunca se hubiera imaginado. Solo, conmovido y con el corazón de un hámster se fue a su casa a cenar con su mujer, celebrar la vida, en el día del cariño.
2.       Un gran talento. Tres o cuatro niños. Una mujer. Hambre. La fortuna a la distancia. El coraje para vivir mañana.
3.       Latinoamérica: es un cuerpo de mujer.
4.       Una línea larga de cocaína es el combustible. En Guatemala hay un joven sentenciado a muchos años de cárcel por matar a una niña de 8 años que era su sobrina y a una mujer de más de sesenta años, que era su abuela. Hoy todavía está a punto de perder la ternura.
5.       Una mujer termina oyendo una canción de Ricardo Arjona donde habla del final del amor, pero llora riendo.
6.       Dos en una cama ven pornografía como si vieran los Tres chiflados.
7.       En medio del baile, unos ojos como los que pintaba Alejandro Urrutia a sus mujeres, felicidad a medio camino entre euforia, al final, unos policías irrumpen de una forma ordenada y dan sus instrucciones de una forma inusual, son muy educados, tanto que vamos saliendo en orden y consternados. Una amiga me dice al oído que ha muerto Whitney Houston en un hotel en Beverly Hills.


8- Barney estaba muy ebrio. Eran ya las dos de la madrugada en una gasolinera de la zona 1. Droopy ya estaba dormido sobre unos periódicos que el mismo empezaba a pintar. Snoppy se sirve el último trago.
-          Y que vas a hacer cuando te olviden los niños – le pregunta al ebrio Barney.
-          Cuando mueran los niños, solo cuando mueran los niños y la nostalgia –responde de una forma incoherente.
-          ¿No le temes a la muerte? –pregunta Droopy, que acaba de despertar.
-          Todos nos reímos de la muerte por televisión, siempre vuelven a ver programas viejos las nuevas generaciones –respondió. 

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viernes, 10 de febrero de 2012

DIXIE


Con nombre de músico de Jazz, un nombre que mi hermana le compuso. Era pequeña y juguetona. Tonta y cariñosa. Yo me encargué por un tiempo de sacarla a pasear a un campo en la parte de atrás de la casa. Al salir de estudiar la llevaba, un poco con la excusa de pasearla y pasearme a mi mismo, al punto que caía la tarde en medio de la noche.
Me gustaban los gatos. Mi primera mascota había sido un gato amarillo gigante de ojos transparentes y cola caleidoscópica. Leía un libro de esoterismo y por las tardes me empeñaba en verlo a los ojos como si quisiera adivinar lo que presentía. Luego mi madre lo regaló, porque decía que cada vez me miraba más flaco, por darle mi leche por debajo de la mesa. Pero mi cariño por esta perra Cocker Spaniel fue en especial por que no era solamente eso que todos miraban, sino era además una gata transmigrada a saber desde que remotos injertos. Además era una perra dragón, es decir, llevaba en la sangre algo de serpiente emplumada. Entonces, era una perra gatuna y a la vez tenía la chispa de un dragón de fuego. En el tiempo que tuve que ir a trabajar a Antigua Guatemala me la llevé por dos meses. Muchas veces regresaba extenuada por mis largas caminatas por el volcán de Agua o algunos pueblos de los alrededores. También estuvo en la presentación del libro de Rafael Romero, muy quieta escuchando mis carcajadas ante el libro carnaval de este gran camarada. 
Ahora la Dixie anda en otro viaje. Uno que tuvo que hacer sola, pero de vez en cuando la veo en las nubes mordiéndose la cola, ladrando.  
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lunes, 6 de febrero de 2012

POEMAS PARA LEER SIN PUBLICO


El aspecto es sólo polvo,
Debe ser obedecido.
Kerouac



Una mañana una maestra llegó a la biblioteca con una niña que se resistía a entrar. La maestra, luego de dejar a la pequeña sentada en una de las pequeñas mesas del fondo, me contó la historia. La niña tenía un mal comportamiento. La voltee a ver y me retó con la mirada. La maestra se fue y me acerqué a ella. Vi que había estado llorando. No era más que una niña de 5 años. Me recordé de la primera vez que mi madre me dejó al cuidado de una maestra en el Jardín Infantil. Esa tarde salí con el labio roto por una patada. Empecé a darme cuenta que la vida es otra cosa en la calle, o mejor dicho, en la calle se junta el infortunio que le da cuerpo a la muerte.
La niña me miraba hablarle de juegos y libros para colorear. Me tomó confianza. Hasta que me dijo, llorando de nuevo, que se quería morir. Le pregunté el por qué y me dijo que su mamá le había dicho que no la quería.
Pasé un momento reflexionando sobre lo que me dijo. Toda la rebeldía que había visto ya en varios niños estaba ahí ahora. Una historia similar había vivido el esposo de mi prima, al oír que el hijo de seis años de la vecina se quería matar, porque la madre desempleada no le podía a celebrar el cumpleaños.
- Los niños de ahora se quieren morir –repitió.
- Algo está muy mal en todo esto –dije.
- Los niños se quieren morir al ver como esta el mundo –dijo.
- La repetición de patrones hasta el cansancio, gente parecida con rostros parecidos, la falta de solidaridad, el egoísmo de los grandes que copian sus hijos, el miedo que copian sus hijos y aprenden a reproducir –dije.
- Los niños son inocentes.
- Todos somos victimas del sistema de repetición -respondí.
Reconozco que, lejos de la sensibilidad barata, está es una alarma. Los niños de antes se mataban a los 27 años. Los de ahora, al no más abrir los ojos.
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